—Sabrina, ¡ten cuidado!
De repente le oyó a Francisco gritar nerviosamente.
Antes de que Sabrina pudiera darse la vuelta, se tiró a al suelo.
Justo cuando cayeron al suelo, sonaron disparos.
—¡Reina!
Rápidamente Paco saltó del coche y disparó en la dirección de los disparos.
—¡Pum pum!
Había disparos de nuevo.
Francisco la hizo a Sabrina rodar por el césped esquivando las balas.
Cuando los guardaespaldas de la villa oyeron los disparos, salieron todos en fila, disparando al enemigo y pr