«Anoche Alejandro me dijo que hoy me invitaría a comer.»
—Bien, te esperaré abajo de tu piso. —dijo Alejandro, agradable.
—No, encontrémonos en el restaurante.
—Bueno.
Luego Alejandro envió la dirección del restaurante a Sabrina.
Sabrina se arregló y dio de comer a Veintitrés antes de salir.
Los dos llegaron casi al mismo tiempo al restaurante francés.
Sabrina se sorprendió un poco al ver a Alejandro llevando unas rosas de champán en la mano.
—Flores para la belleza. —Alejandro le entregó las ro