Darío estaba sentado en el salón tomando café, no le sorprendió que viniera Francisco, pero seguía sin caerle bien.
Sabrina le preguntó discretamente a su abuelo: —Abuelo, es mi cumpleaños, ¿puede recibir a Francisco? Yo...
Darío dio orden directa a la criada: —Llévalo aquí.
—Sí.
Sabrina salió corriendo feliz a recogerlo.
Francisco iba vestido con un traje gris oscuro, formal y elegante, sosteniendo un ramo de rosas rojas con una corona de diamantes encima.
—Sabrina —en cuanto Francisco vi