Escuché la cerradura moverse.
Levanté la cabeza de golpe.
La puerta se abrió y Felipe entró al apartamento con expresión tranquila, como si nada. Traía una bolsa en una mano y las llaves en la otra.
—Olvidé mi cargador —dijo sin mirar demasiado—. Creo que lo dejé en la habita…
Su voz se apagó al verme.
Yo seguía sentada en el sillón, con las fotografías regadas sobre la mesa y los documentos abiertos frente a mí.
Su rostro perdió el color.
—Génesis…
Me puse de pie lentamente. Nunca había sentid