Mundo ficciónIniciar sesiónEva
Al final, mi decisión fue difícil, pero luché contra la culpa.—Nada especial —mentí, apartando la mirada para beberme el café que había pedido.—¿Y tú? —le pregunté, devolviéndole la pregunta. Tardé un segundo en darme cuenta de mi error, pero ya era demasiado tarde.Una amarga culpa me calentó el estómago cuando su rostro se ensombreció, como si el recordatorio de su situación fuera suficiente para deprimirla. A diferencia de mí, ella ya era abierta






