Mundo ficciónIniciar sesiónEva
Al final, mi decisión fue difícil, pero luché contra la culpa.—Nada especial —mentí, apartando la mirada para beberme el café que había pedido.—¿Y tú? —le pregunté, devolviéndole la pregunta. Tardé un segundo en darme cuenta de mi error, pero ya era demasiado tarde.Una amarga culpa me calentó el estómago cuando su rostro se ensombreció, como si el recordatorio de su situación fuera suficiente para deprimirla. A diferencia de mí, ella ya era abierta con sus problemas, por vagos que fueran, y yo ya sabía la mayor parte.—Lo siento, no tienes por qué responder —intenté rectificar rápidamente, pero ella negó con la cabeza.—No pasa nada. Hace mucho tiempo que no comparto mis problemas con nadie —dijo, dejando la taza sobre la mesa.—Ya sabes cómo está la situación con Viktor. Richard no es diferente. Desde que Viktor tomó el control por completo, lo único que hace es beber y jugar. Lo único bueno ahora es que me igno






