Mundo ficciónIniciar sesiónEva
—Debes de sentirte muy sola sin los niños y todo eso —Su voz llegó hasta mí.Suspiré, relajándome en mi silla de oficina con el teléfono pegado a la oreja.—La verdad es que sí —respondí—. Si te soy sincera, no lo pensé bien. Dos meses es mucho tiempo. Ahora estoy contando los días que faltan para que vuelvan.Suspiré. Penélope se rió por el teléfono.—Por desgracia, no puedo entenderlo. Viajar nunca cansa.—Te lo has ganado —le respondí con sarcasmo. Aunque estaba a un continente de distancia, podía imaginar su cálida sonrisa al oír mis palabras.Hace años, fue ella quien me dio un lugar donde quedarme después de que me echaran de casa. La conocí por casualidad, cuando paré en el restaurante que tenía para descansar y buscar un refugio temporal. Solo tenía veintitantos años cuando la conocí, y todavía recuerdo lo sorprendida que se quedó cuando me acerqué a ella. No esperaba mucho y me preparé para marcharme y ahor






