El regreso lo hicieron en absoluto silencio, esta vez Elena no disfrutó para nada el viaje en el yate, solo quería llegar a la habitación para darse un buen baño y acostarse a dormir, jamás se había sentido tanta soledad en su vida, ni si quiera cuando murió su madre, en esa ocasión tenía a su padre para sostenerla en su dolor, darle ánimos y fe de que todo estaría bien, en este caso estaba sola; Gabriel se marchó a la cabina de mando a hablar con el capitán de cualquier cosa para no pensar en