Punto de vista de Javier:
Coloco mi cuerpo justo entre sus piernas y, con mucho cuidado, separo sus muslos lisos. Justo delante de su cálido centro, saco la lengua. Empiezo a lamerla con suavidad. Si antes lo hacía sin darme cuenta bajo los efectos de las drogas, esta noche quiero saborear y disfrutar cada centímetro del hermoso cuerpo de mi mujer.
Esta sensación es tan placentera —tan embriagadora— que no pienso dejarla escapar así como así. Introduzco la lengua más profundamente, jugueteo all