Mundo ficciónIniciar sesión—Mmm, hazlo… haz lo que quieras, Javier. Yo también te deseo —murmuré sin darme cuenta. Todo mi cuerpo ya ardía con la pasión que se había desatado tras aquel beso ardiente.
Javier volvió a acercar su rostro. Volvió a unir nuestros labios, besándome con una mezcla de ternura y un deseo cada vez más intenso. Al mismo tiempo, sus manos comenzaron a recorrer salvajemente las curvas de mi cuerpo







