Al llegar a mi habitación, cerré la puerta de un portazo, provocando un fuerte estruendo, y me dejé caer sin más al otro lado de la puerta. Las lágrimas me resbalaban por las mejillas sin poder evitarlo.
Entonces… ¿Javier hizo todo eso sin ser consciente de ello?
Y además, ¿por qué me llamó por mi nombre con tanta claridad? La forma en que alabó mi cuerpo, la forma en que quería meter su virilidad en mi intimidad tan pronto, era tan real. ¿Era solo una ilusión mía?
Negué con la cabeza enérgicame