Dos días después…
Era demasiado bueno, sí, lo era. Una persona diferente no haría lo que él estaba haciendo.
Paseo la mirada por el local, estaba medio lleno de adolescentes y hombres mayores que solo venían para observar una sola cosa. Observar a las sexys meseras, vestidas con uniformes de mucamas tan pegados y cortos, que estaba seguro que si una de las meseras se agachara a recoger algo del suelo podría verle la ropa interior.
Tamborileo los dedos sobre la pequeña mesa donde estaba sentado y