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Al día siguiente. Moscú, Rusia.
10: 30am.
—¿No la encuentran? —preguntó molesto Mikhail a uno de sus hombres.
—No. Ellos… La han estado buscando. Pero siguen sin dar con Tatianna Korovin.
—¡¡Largo de aquí!! ¡Y no vuelvas a agregar ese asqueroso apellido al nombre de Tatianna! —gritó furioso Mikhail echando a ese hombre de su elegante oficina en su mansión.
Mikhail relajó su espalda en el espaldar de la cómoda silla acolchada y dirigió su mirada hacia el techo.
"Cancelé la orden