—Espero que no hayas insinuado lo que creo que hiciste… —decía Tatianna frunciendo el ceño mientras sus hermosos ojos azules claros se posaban en ese hombre rubio.
Vladimir se levantó de su asiento y se acercó a su esposa deteniéndose a escasos dos pasos.
—Querías ir al mar, hagámoslo~
—¿Eh? ¿Ahorita…? ¿Tan tarde?, pero no habrá suficiente claridad para las fotografías. No podremos esparcirlas y que parezcas un empresario feliz con su esposa y-
—No hablo de hacer material para un espectáculo