—¡Por qué no me dejas cocinar! ¡No es cómo si fuera a dañar todo! —exclamaba Tatianna frunciendo el ceño.
Vladimir que se encontraba en la cocina, se había negado a que Tatianna tocara algo ahí.
—Solo deja de molestarme y ve a esperar.
—¡Es que no quiero y… —Tatianna hizo una pausa cuando miró el celular de ese hombre a distancia sobre la mesa comedor junto a algunas de las bolsas de las compras— Está bien, tu ganas, me iré… Pero no soy una inútil así que déjame que te ayude al final a limpi