Durante el resto de la noche las cosas estuvieron demasiadas tranquilas para mi gusto, aunque tuve un dolor en mis piernas, pero luego se me paso poco a poco.
A diferencia de otros días intento despertar con buena actitud, ahora me siento más sola que nunca porque Val aún sigue en la enfermería así que está vez me pongo unos guantes blancos que usaba desde pequeña para amplificar mis poderes porque aquí se concentra toda la energía que necesito.
—¡Vamos Shaoran tú puedes hacerlo!—me dijo