Violeta se interpuso a Lucas. —No la mates. Si lo que dice es cierto, la vida de mi cuñada está ligada a la de ella. Si la matas, a la señora tampoco le quedará vida.
Lucas arrojó el cubo de agua a un lado y se sentó abatido en los escalones.
—Señorita, ¿qué demonios está pasando? Nuestro jefe ha sufrido tanto buscando a la señora, especialmente esos años que estuvo desaparecida. ¿Cómo han de vivir dos personas que se aman tanto y han pasado por tantas penurias, mientras esos malvados viven tan