La abuela Belisaria asintió. —En principio es así, pero quien le ha puesto ese parásito embrujador tan letal a Clara no es precisamente una buena persona. Ahora la vida de Clara está en sus manos, y si lo usa para chantajearnos, no va a salir bien.
—¿Entonces qué sugiere, abuela?
—Ojo por ojo. Si él le puso un parásito a Clara, entonces nosotros le pondremos uno a esa chica. Así tendremos un seguro, y si él se arrepiente, no podrá manejarnos a su antojo.
Los ojos de Diego se iluminaron un poco.