Aunque Diego solía ser frío y distante, al menos normalmente no atacó a una mujer. Pero esta vez, su paciencia se había agotado por completo.
Su fuerza física era considerable, y esta patada no la contuvo en absoluto. El cuerpo de Luna impactó con fuerza contra la pared, produciéndose un estruendoso ruido, acompañado por el resonar de las cadenas.
Luna rodó violentamente hasta el suelo, escupiendo un chorro de sangre por la boca.
Aun así, con gran esfuerzo, logró levantar lentamente la cabeza. S