Luna se humedeció lentamente los resecos labios y comenzó a hablar: —¿Sabes? Al principio sentía cierta culpabilidad hacia ti y hasta pensé en hacer algo para compensarte, pero descubrí que te iba muy bien en la ciudad de Ávila. Eres inteligente y hermosa, has heredado los mejores genes de la familia Suárez, lo que me hace parecer una tonta en comparación.
—Me sentía irritada y quería competir contigo en secreto, intentando pisotearte, pero eres demasiado excepcional. Con un simple interés, has