Los Suárez rodearon a Luna como una jauría de lobos hambrientos. A pesar de odiarla a muerte, no podían matarla de inmediato.
Gonzalo tomó una profunda respiración para contener su deseo de matarla.
—Luna, quiero que reveles todos los escondites del Veneno y todo lo que Hilaria ha hecho estos años, y que nos lleves hasta ella.
Esa era la única razón por la que Luna seguía con vida.
Luna sonrió con desdén: —Han logrado arrebatarme todo lo que tenía, ahora no poseo nada. ¿Qué diferencia hay entre