Violeta solo se inmutó un momento y respondió con su acostumbrada docilidad: —Está bien.
Después de aceptar, notó un sutil cambio en la expresión de Hilaria. Tras años a su lado, Violeta era capaz de percibir incluso los más mínimos gestos de Hilaria.
—Señora, descanse bien, yo me retiraré ahora.
—Vete.
Violeta acababa de darse la vuelta para salir cuando sintió que el peligro se cernía sobre ella. Se giró bruscamente y vio a Hilaria apuntándole con un arma.
—¡Bum!
El disparo resonó, pero Violet