Gonzalo, miró a la mujer enloquecida frente a él. —Hilaria, después de tantos años, ¿realmente eres feliz? ¿Qué has conseguido con tus retorcidos planes? Hemos terminado siendo perdedores los dos.
—Te equivocas. Cuando fui desfigurada, expulsada de mi familia y no tenía nada, ¿por qué Tania debía tenerlo todo? Esa chica del campo no merecía reemplazarme. Sí, puede que haya perdido, pero ustedes tampoco van a estar por encima de mi cadáver. Para mí, la derrota de ambos es una victoria.
Hilaria lo