—Mamá, seré bueno, ya no te haré enojar. Por favor, no te vayas, quédate a mi lado, ¿vale?
Cuando Camila intentó apartarla, ella cayó fuertemente al suelo.
Aun así, cojeando, la siguió, suplicándole sin parar que regresara, detrás del auto.
En ese momento, solo tenía un pensamiento en mente. Aunque Camila era distante, al menos ella era su mamá. Si se iba, se quedaría sin mamá.
Incluso si siguió siendo tan fría como antes, mientras ella podía quedarse, mientras Clara podía verla todos los días,