Después de varias horas de cirugía, todos los fragmentos de vidrio del cuerpo de Diego fueron retirados.
Por el momento, solo podía estar acostado boca abajo.
La mayoría de las personas en su situación habrían recibido anestesia, pero él lo soportó valientemente.
Esas pocas horas fueron como estar en el infierno.
Tenía que mantenerse despierto en todo momento para poder ver a Clara lo más pronto posible.
Mónica fue la primera en acercarse y preguntó: —Diego, ¿estás bien?
Diego apoyó su barbilla