Diego todavía tosía un poco. Por eso solo la acompañó hasta la puerta y le dio algunas instrucciones antes de marcharse.
La salud de Clara era más frágil que la de una persona común, y su enfermedad aún no se había curado. En un entorno poco ventilado, era muy fácil que el virus se propagara y contagiara a la niña y a Clara.
Por el bienestar de ambos, Diego planeaba regresar una vez que su cuerpo estuviera completamente recuperado.
Además, Clara aceptó a regañadientes que él se quedara con ella.