La niña ya había tragado varias bocanadas de agua de mar y, en un estado de extremo terror, su cuerpo temblaba descontroladamente.
—No tengas miedo, mamá te va a salvar. —dijo Clara intentando calmar los sentimientos de la pequeña.
Después de todo, era tan pequeña y, sumado al caos y el ruido que había en ese momento, el barco pirata se acercaba cada vez más. El tío Mendoza ya había dado la orden de disparar cañones de agua contra el barco pirata.
La vida de la niña estaba en peligro inminente y