Teresa contempló el rostro de Violeta. Aunque ya no se veían las cicatrices de las quemaduras, se decía que había pasado por numerosos injertos de piel para obtener el rostro que tenía hoy. Teresa sintió un profundo dolor en su corazón.
Si tan solo no hubiera estado mentalmente desequilibrada en aquel entonces, ¿cómo habría podido lastimar a su propia hija?
—Vete, ella está bien ahora. Investigar y desarrollar medicamentos es lo que le gusta hacer, pero su presencia es una herida para ella.
Tere