Daniel no esperaba que alguien grabara esa escena, y mucho menos que la expusiera directamente, ignorando la autoridad de la familia López al hacerlo.
Todos se quedaron estupefactos. Esa persona que aparentaba ser tan respetable resultó ser una bestia despreciable en secreto.
Teresa no pudo contenerse y, en un arrebato de ira, tomó una botella de champán y la estrelló directamente en la cabeza de Daniel.
A pesar de todos los intentos que madre e hijo habían hecho estos días para enfurecerla, al