Al escuchar sus palabras, Ricardo sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo y su rostro se llenó de incredulidad.
—Jefe López, ¿qué... qué estás diciendo?
Lucas entró cuidadosamente sosteniendo un gran recipiente, protegiéndose de cualquier daño al usar guantes profesionales.
—Soy una persona justa, ¿sabes? En un momento, también voy a derramar esto sobre ti de manera accidental. Si logras esquivarlo, entonces será mérito tuyo. Pero si te alcanza, no me culpes por abusar de ti.
Un destello de