En una habitación oscura sin una sola luz, un hombre alto se encogía en un rincón.
—Clic.
Ricardo, como un ratón en la oscuridad, había estado observando en silencio cualquier movimiento afuera. Cualquier sonido leve atraería la atención de este hombre.
Empujó sus gafas hacia arriba sobre la nariz y, arrastrándose, se dirigió hacia la puerta.
Un rayo de luz se coló desde afuera, renovando la esperanza en el corazón de Ricardo.
Después de hacer el video de aclaración, aunque el otro no lo obligó