Clara se quedó de pie afuera de la puerta, sintiendo una oleada de emociones en su corazón.
Aunque la mansión de los Suárez ya había sido redimida, el hecho de que fuera gracias a las manos de Diego y Yolanda le causaba cierta repulsión, y no había vuelto desde entonces.
Las hortensias en frente del patio estaban en plena floración con colores brillantes y variados. Nadie las había podado, algunas rosas se abrían paso desde el interior del muro, trepando a lo largo de la antigua estructura.
Una