Frente a su disgusto, Diego la seguía abrazando fuertemente. —Clari, ¿qué te parece si volvemos a casarnos?
—¿Volver a casarnos? ¿Por qué debería casarme contigo? Me da asco verte siquiera.
Clara pensó que estaba loco, incluso tenía la idea ridícula de volver a casarse.
—¿O es que ahora, como Yolanda está postrada en cama, ya no la quieres? Eres un despreciable.
Diego frunció el ceño. —No es así, tengo razones para lo de Yolanda, de hecho, ella...
A estas alturas, Diego ya no quería ocultar nada