Durante el tiempo en el hospital, mientras Yolanda se recuperaba de su fractura y lamentaba la pérdida de sus padres, sentía un profundo arrepentimiento y un miedo creciente.
Lloraba sin aliento, su voz temblorosa se quebraba: —Sé que he cometido muchos errores en el pasado. Te prometo que no volveré a cometerlos. Aprenderé a ser una buena esposa, no te causaré más problemas. No tengo más deseos, solo te ruego, ruego que me tomes como esposa.
Diego guardó silencio, sin responder durante mucho ti