Clara regresó a la calle cercana a la familia Suárez de su infancia, una calle antigua donde muchos restaurantes ahora ya cambiaban. La gente llenaba las estrechas calles, creando un ambiente bullicioso.
Clara entró en el restaurante de paella donde había estado por última vez antes de su boda. No había mucha gente en ese momento, y la dueña la saludó con entusiasmo.
—Señorita Suárez hace mucho que no viene.
—Sí, el negocio sigue siendo tan próspero como siempre.
—Todo gracias a su bendición, ¿s