Clara se despertó lentamente de su desmayo con un dolor de cabeza pulsante. En el ascensor, alguien le tapaba la boca y la nariz con un pañuelo impregnado de anestésico.
Aún bajo los efectos de la droga, se sentía completamente débil y su cuerpo dolorido.
Sus ojos estaban cubiertos por un grueso pañuelo negro, lo que le impedía ver cualquier luz.
Sus muñecas y tobillos estaban fuertemente atados, dejándola inmóvil como un tronco en su lugar.
Su cuerpo estaba confinado en un espacio estrecho, y e