Aun no estaban cara a cara, pero de repente sintió que la atmósfera entre ellos era aterradora.
La voz de Diego estaba cargada de disgusto: —¿Es esto lo que quieres decir?
Ya que habían llegado hasta aquí, Clara no quería negarlo más. Clara intentó tranquilizarse y dijo: —Sí, después de conocernos, creo que en este día debería expresar mis buenos deseos.
Diego, apretando los dientes, respondió: —Gracias por tus buenos deseos.
Después de decir eso, colgó el teléfono. Clara suspiró con resignación