Clara sentía que el corazón humano era realmente simple. Las heridas causadas por Diego y Camila se habían curado gracias a una deliciosa comida preparada por Carlos.
Cuanto más carecían de amor, más fácilmente se sentían reconfortados por el menor destello de cariño de los demás.
Finalmente, Carlos notó la preocupación de Clara y preguntó: —Hermana Clara, ¿hay algo que te preocupe o entristezca?
—Tengo que someterme a una cirugía, y me di cuenta de que nadie está dispuesto a firmar los document