Clara levantó la vista y se encontró con una figura robusta frente a ella. Diego agarró la mano de Camila.
Si antes él había considerado la relación de respeto hacia los mayores, en este momento su mirada reflejaba un frío y abierto desafío. —Tía Camila, ¿no has ido demasiado lejos?
Camila, acostumbrada a ser mimada, sintió un dolor punzante en la muñeca cuando Diego la agarró, lo que hizo que frunciera el ceño. —Diego, te estaba ayudando. ¿Qué estás haciendo?
—¿Ayudándome? —Diego esbozó una son