En la tranquila habitación, resonó el eructo de ella, y el aire pareció congelarse. La situación no podía haber sido más inoportuna.
Clara miró incómoda a Diego y dijo: —Ehm, escucha mi explicación...
En un momento de urgencia, había soltado lo que estaba pensando en su interior, empeorando aún más el ambiente.
Ella miró con cautela a Diego y se sorprendió al notar que en esa cara de altibajos no había ni rastro de desagrado. Más bien, entre sus cejas se asomaba una leve expresión de ternura.
¿E