Clara ya no era la niña nerviosa de antes, lo tenía todo bien organizado, y con Simón aquí, ella podía ir al hospital.
En el hospital, la cirugía de Ramón había terminado y aún no había despertado.
Cuando Clara llegó, Suriel estaba a su lado, muy preocupado mirando a Ramón.
Si le dejaran saber que su brazo ya no sirvió y que ya no podría diseñar, algo tan importante para él, seguramente sufriría un colapso emocional.
—Lo siento, hermano Suriel, todo es por mi culpa. Si el hermano Ramón no me hub