—Dicen que han ido a ver esculturas de hielo.
—¡Qué disparate! El cuerpo de mi hermano ya está delicado, ¿y lo llevas a un lugar tan frío? Tío Leal, también eres un anciano que está a su cuidado. Cuando mi hermano insistió en mudarse, papá y mamá especialmente te pidieron que lo acompañaras para cuidarlo, ¿y ahora lo has dejado ir con una mujer desconocida?
—Señorita Luna, no te enfades. El señorito Suriel ya no es un niño, y es raro que haya vuelto a tener esperanza en este mundo, no quería que