Suriel visitaba el lugar de la conmemoración cada año, y sus sentimientos hacia Natalia nunca habían cambiado.
—Natalia, después de hoy no volveré más. No estaré obsesionado con el pasado. Seguramente estarías feliz por mí. He seguido adelante.
Extendió su dedo para acariciar la imagen de la persona en la fotografía, mientras las lágrimas brillaban en su rostro bajo la luz fría del atardecer.
—Realmente lamento lo que sucedió en aquel entonces.
Si no fuera por él, la familia de Natalia no habría