El corazón de Hernán nunca había estado tan lleno de contradicciones. No había mejor oportunidad que esta, pero si lanzaba la granada, Clara también moriría.
Imágenes de Clara y él juntos surgieron en su mente. Ella realmente lo consideraba como a un hermano mayor.
En ese momento de vacilación, el escolta de Ezequiel lo alcanzó y se escuchó un disparo.
Clara vio impotente cómo la bala se dirigía hacia Hernán y gritó desesperada: —¡No!
Pero no pudo hacer nada para detenerlo, solo pudo presenciar