Él sostenía el cuerpo de Pera temblando, sin poder contener las lágrimas que caían en grandes gotas.
¡Sangre, tanta sangre!
¿Cómo podría salvarla?
El pánico consumió al hombre que siempre era astuto y calculador, parecía un niño desesperado e impotente. —Señorita Suárez, eres una médica experta, por favor, salva a Pera, te lo ruego, sálvala.
—Señor Guzmán, parece que Pera ha sufrido un aborto, necesita someterse a una cirugía de legrado y recibir una transfusión de sangre lo antes posible. ¿Cono