Clara se encontró con la mirada preocupada de su abuelo y susurró suavemente: —Abuelo, es posible que Ezequiel ya sepa que yo fui quien lo engañó.
—¿Y qué importa si lo sabe? Dijiste que el anillo ya había explotado, que su misión había fracasado. Sanaste su cabeza por nada, ¿qué más quiere?
En apariencia, ellas tenían la ventaja en esta situación. Ezequiel no tenía pruebas en su contra, incluso si descubrían que era ella, no podrían culparla por su crimen.
Lo que preocupaba a Clara era haberlo