—Date prisa y vete, estás interrumpiendo el disfrute de la señora. —Elio pateó la pierna de Valerio.
Valerio volvió en sí y dijo: —Perdón, perdón, me voy enseguida. Por cierto, ¿por qué la doctora Suárez no ha venido a trabajar hoy?
Clara se sentía algo culpable porque la gente del hospital nacional aún no sabía lo que había sucedido la noche anterior. Realmente la veían como buena amiga.
—No digas tonterías, vete rápido. —urgió Elio.
Cuando Valerio se alejó, Elio se volvió hacia Clara y dijo: —