Yolanda, que originalmente estaba llena de ardor y pasión, ahora sentía como si un cubo de agua fría la hubiera empapado de pies a cabeza. Su cuerpo entero se volvió gélido y olvidó cómo latía su sangre.
Se dio cuenta de que temblaba incontrolablemente y su corazón le dolía sutilmente.
Después de un momento, finalmente encontró su voz: —¿Qué... qué están haciendo?
Su voz temblorosa reveló su profunda inquietud.
Clara había pensado en levantar la cabeza para ver el rostro de Yolanda en ese moment