Ezequiel recobró la conciencia y no soltó su agarre. Sus ojos reflejaban un frío destello y su voz era profunda: —¿Qué estás intentando hacer?
Clara levantó la aguja de plata con una expresión de inocencia y dijo: —La aguja se cayó cerca de ti, la recogí.
Entonces Ezequiel soltó su agarre y dijo: —Lo siento, fue un reflejo condicionado. ¿Estás bien?
Al ver la clara marca roja en el cuello de Clara, que de ninguna manera parecía estar bien, se culpó aún más y dijo: —No tenía la intención de lasti