Clara se sentía impotente. En ese momento, toda la atención de Diego estaba centrada en Clara y Ezequiel.
No le importaban ni la patria ni los conflictos; lo único que pasaba por su mente era que ambos iban a volar juntos.
—El punto no está ahí, Diego, ¿puedes ayudarme, por favor? Una vez consiga el anillo, regresaré y él no sabrá quién soy.
Diego escuchó su súplica y supo que si se tratara de cualquier otra petición, ya la habría aceptado.
Pero Clara estaba pisoteando su orgullo masculino. Dieg