Antes de amanecer, Ezequiel se levantó. Clara pensó en su ropa colgada en el baño y se preparó para entrar y sacarla, pero descubrió que él ya había cerrado la puerta con llave.
¡Maldición, seguro que la vio! No esperaba que este hombre se levantara tan temprano.
Aunque estaba acostumbrada a la rudeza de ese hombre, si no fuera por no tener otra opción, no querría exponer algo tan íntimo frente a él.
Ezequiel cerró la puerta y, al girarse, vio el conjunto de ropa interior de encaje blanco colgan